Para ti mamá

Pensando en mi madre

diciembre 1, 2021

Estaba pensando en mi madre,
que toda la vida dependió
de mi padre.

Y que a los ochenta años le dijo que pensaba que no había logrado nada.
Nada.

Después de criar a cinco hijos.
Después ceder un trozo
inmenso de su existencia.
Después de cuidar a los demás.
Nada.

Damos por sentadas a nuestras madres.
Les exigimos y esperamos todo
de ellas porque sí.
Y con nuestro nacimiento les arrancamos para siempre
su condición de mujeres
más allá de la maternidad.

Las ridiculizamos al imaginarlas
como cuerpos que desean
y quieren ser deseados.

Nos avergonzamos
si las vemos dudar,
si descubrimos sus incoherencias,
si se salen de lo establecido
de lo que ha de ser
una buena madre.

Nos enfadamos si observamos que
se quieren salir del redil de madre
porque nos da miedo
porque eso podría hacer
que las perdiéramos.

Somos auténticos tiranos y tiranas.
Que no agradecemos
ni reconocemos nada.
Como si fuera lo que le tocaba
y ya está.

¿Y la mujer que hay dentro
de nuestras madres?

Las madres necesitan
espacio y tiempo.
Para conocerse más allá
de sus hijos e hijas.
Más allá de sus parejas.

Las madres necesitan
realizarse lejos
de la familia también.
Para abrazar sus sombras.

Y para eso necesitan que sus
parejas estén implicadas al 50% en la educación, crianza y trabajos
del hogar
porque es su responsabilidad.

Pero también hijos e hijas
que no se inmiscuyan
en sus decisiones libres.

Que no las traten como
niñas o como idiotas.
Que las respeten.
Que las animen a construir
lugares fuera del hogar.
Que las vean más allá de lo que representan.

Para que así no lleguen al final
de sus vidas sintiendo que no hay ningún logro en ellas.

Cuando lo han dado
absolutamente TODO

A CAMBIO DE NADA…

Green Close.

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