La felicidad

La sabiduría de vivir

agosto 26, 2021

La sabiduría de vivir
Las hojas no caen, se sueltan

Siempre me ha parecido espectacular la caída de una hoja.
Ahora, sin embargo, me doy cuenta que ninguna hoja ‚Äúse cae‚ÄĚ
sino que llegado el escenario del oto√Īo inicia la danza maravillosa del soltarse.

Cada hoja que se suelta es una invitación a nuestra predisposición al desprendimiento.
Las hojas no caen, se desprenden en un gesto supremo de generosidad. 
y profundo de sabiduría:
la hoja que no se aferra a la rama y se lanza al vacío del aire
sabe del latido profundo de una vida que est√° siempre en movimiento
y en actitud de renovación.


La hoja que se suelta comprende y acepta que el espacio vacío dejado por ella
es la matriz generosa que albergar√° el brote de una nueva hoja.
La coreografía de las hojas soltándose y abandonándose a la sinfonía del viento
traza un indecible canto de libertad y supone una interpelación constante y contundente
para todos y cada uno de los árboles humanos que somos nosotros. 


Cada hoja al aire que me está susurrando al oído del alma
¡suéltate!, ¡entrégate!, ¡abandónate! y ¡confía!.
Cada hoja que se desata queda unida invisible y sutilmente
a la brisa de su propia entrega y libertad.
Con este gesto la hoja realiza su m√°s impresionante movimiento de creatividad
ya que con él está gestando el irrumpir de una próxima primavera. 


Reconozco y confieso p√ļblicamente,
ante este p√ļblico de hojas movi√©ndose al comp√°s del aire de la ma√Īana,
que soy un √°rbol al que le cuesta soltar muchas de sus hojas.
Tengo miedo ante la incertidumbre del nuevo brote. 


¡Me siento tan cómodo y seguro con estas hojas predecibles, con estos hábitos perennes,
con estas conductas fijadas, con estos pensamientos arraigados,
con este entorno ya conocido…
Quiero, en este tiempo, sumarme a esa sabiduría, generosidad y belleza de las hojas
que ‚Äúse dejan caer‚ÄĚ.¬†


Quiero lanzarme a este abismo oto√Īal que me sumerge en un aut√©ntico espacio de fe,
confianza, esplendidez y donación.
Sé que cuando soy yo quien se suelta, desde su propia consciencia y libertad,
el desprenderse de la rama es mucho menos doloroso y más hermoso. 


Sólo las hojas que se resisten, que niegan lo obvio,
tendr√°n que ser arrancadas por un viento mucho m√°s agresivo e impetuoso
y caer√°n al suelo por el peso de su propio dolor.

Jos√© Mar√≠a Toro, extra√≠do del libro ‚ÄúLa Sabidur√≠a de Vivir‚ÄĚ

 

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