DIOS

UNA LUZ QUE NO SE A EXTINGUIDO

octubre 26, 2015

Han pasado más de dos mil años desde que su propia historia cambió la historia del mundo…

Hoy en un planeta irracional y violento, donde aún impera la discriminación, donde no hemos logrado ser capaces de comprendernos como raza humana, su palabra sigue tan vigente como hace dos mil años y es un camino de verdad y vida para todos los seres que habitan la tierra… Su nombre, Jesús de Nazareth…

No se presentó más que como un hombre de origen humilde, que no necesitó de armas, ni se valió del terrorismo para hacerse escuchar. Sus palabras y su ejemplo, fueron más que poderosas para iniciar una colosal guerra contra todo lo que denigra y lo que ultraja la condición humana. Contra el sufrimiento infligido al hombre por el mismo hombre y contra el tormento del mal…

Jesús fue un hombre excepcional. Como ningún líder, la congruencia de sus palabras y sus hechos marcaron la diferencia, el hacía lo que decía y con ello, enseñó los principios fundamentales de la convivencia y el bienestar entre los hombres, sus enseñanzas han conseguido que a pesar de nuestra brutalidad e insensatez, el mundo no se destruya a si mismo…

Su voz ha trascendido más allá de su época logrando que no se apague en la humanidad la débil llama de la misericordia que aún le queda… su pensamiento ha sido esencial para que aún miles luchen en todo el mundo por evitar la guerra, por acabar con el hambre y la peste, por terminar con la pobreza, por aniquilar el sufrimiento, por hacer de este un mejor lugar para vivir…

A su alrededor se desatan miles de polémicas, lo cierto es que aún fuera de cualquier connotación religiosa, Jesús tuvo para con la humanidad entera, un compromiso universal colmado del más puro y desinteresado amor…

Hay quienes enaltecen su figura como profeta divino y lo siguen. Hay quienes sólo le ven como un hombre más y se empeñan en demostrar los defectos que como tal pudo tener. Hay quienes incluso, ponen en entredicho la veracidad histórica de sus hechos. Lo indiscutible es que aún hoy, después de que la humanidad ha alcanzado los mayores avances tecnológicos, el más elevado razonamiento científico; más allá de cualquier credo religioso o pensamiento ideológico, a pesar de los intereses mezquinos de algunos gobernantes que se creen más que Dios y de las convicciones que han sumido a la tierra en la miseria y la desesperación, su mensaje de paz y esperanza sigue siendo el más claro y contundente:

Ama a tu prójimo como a ti mismo… comprende, tolera, respeta.

Sin duda, el impacto de Jesús en la historia de la humanidad es impresionante. Aun quienes no creen en él, son partícipes de su huella y su clamor por el perdón, se levanta en medio de una época en la que la crueldad domina al mundo…

De el se escuchó que todos los seres humanos somos iguales ante los ojos de Dios, sin importar ninguna condición, fue en las tierras de Galilea en voz de Jesús de Nazareth. Según Él, nadie es mejor ni peor, porque nadie es quien para juzgar a su semejante. Su evangelio de igualdad y respeto por la vida es el principio básico de los derechos humanos que hoy protegen a todas las personas contra el exterminio y la segregación. La solidaridad con la que actuó, la clemencia con la que acogió y el perdón que hasta siendo condenado otorgó, son las muestras inefables de una doctrina que se levantó en los más crueles tiempos de dolor. Y todo esto ¿Por qué? ¿Con qué fundamento?

… ¡Con el sólo fundamento del amor incondicional por todos!

Hoy nos aferramos en espera de, una respuesta, de un milagro, cuando la realidad es que desde hace dos mil años tenemos la respuesta en sus palabras.

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