La Familia

PREP√ĀRATE PARA SER PADRE DE TUS PADRES

octubre 7, 2018
preparate para ser padre de tus padres

PREPARATE PARA SER PADRE DE TUS PADRES
Cuando llegamos al mundo somos hijos y esperamos mantenernos en esa condici√≥n toda la vida. Siendo amados, mimados y educados. Que nuestros padres derrochen dosis gigantescas de amor a trav√©s de todo nuestro camino por la vida. Que cuando la vida duela tengamos un regazo materno sobre el cual regocijarnos. Que cuando la vida se torne angustiante, encontremos en nuestros viejos el consejo sabio. Cuando eso nos llega a faltar, siempre hay un vac√≠o, un sentimiento extra√Īo de que somos la excepci√≥n.

Incluso cuando somos adultos, buscamos reconocer nuestra infancia en los ojos de nuestros padres. Secretamente deseamos sus cuidadosas atenciones, como esa comida favorita el d√≠a de nuestro cumplea√Īos o la camisa del equipo de f√ļtbol si estamos en su casa.

Nunca se está preparado para cambiar de lugar en esta relación.

Es complicado aceptar que nuestros padres envejecen. Entender que esas peque√Īas limitaciones que empiezan a mostrar no se deben a la pereza o el desd√©n. Que si se les olvid√≥ dar un mensaje no es por qu√© no les importe nuestra urgencia. Que si nos piden que les repitamos las cosas es por qu√© ya no escuchan muy bien ‚Äď y a veces no es sordera, sino simple distracci√≥n. Nos lleva mucho tiempo aceptar que ya no son los mismos ‚Äď iba a decir ‚Äúsuperh√©roes‚ÄĚ. No podemos ni debemos compartirles toda nuestra angustia, pues para ellos las proporciones son mucho mayores y ah√≠ todo se desequilibra: el ritmo cardiaco, la presi√≥n arterial, el √≠ndice gluc√©mico o el equilibrio emocional.

 

 

Poco a poco vamos haciéndonos ceremoniosos por amor. Intentando hablarles de aquello que es evitable. Así, sin quererlo, empezamos a invertir los papeles de protección. Empezamos a intentar proteger a nuestros padres de las desventuras de este mundo.

Les decimos que nos va bien, a pesar de que estamos en crisis. Amortiguamos el diagn√≥stico del pediatra para que la enfermedad del nieto parezca algo simple. Escondemos los problemas matrimoniales para aparentar que construimos una familia duradera. Filtramos la angustia que puede ser temporal en lugar de compartir cualquier problema. No tienen por qu√© preocuparse: estaremos bien al final del d√≠a y si no, al final de nuestras vidas. Sin embargo, cuando cambiamos esos peque√Īos detalles en la relaci√≥n, nos vamos quedando un poco hu√©rfanos. Nos mantenemos con los ojos abiertos en el medio de la noche sin poder correr llorando a la cama de nuestros padres. Les ocultamos nuestro temor a quedarnos sin empleo, pareja o casa para que no sufran sin necesidad, y as√≠ nos quedamos solos en esa espera, sin un regazo, un abrazo o una sonrisa para consolarnos.

Entre m√°s pierden su vigor, audici√≥n, memoria, m√°s solos nos vamos sintiendo, sin entender por qu√© sucedi√≥ lo inevitable. Incluso puede aparecer un conflicto interior por esperar que ellos reaccionen al envejecimiento del cuerpo, que peleen m√°s a su favor, sin darnos cuenta, en nuestra propia confusi√≥n, que ya no tienen la misma conciencia que nosotros, no tienen forma de impedir el paso de los a√Īos y que tienen, sencillamente, el derecho a sentirse cansados.

En medio de todo esto puede llegar el día que nuestros padres se transformen, sí, en nuestros hijos. A los que debemos recordarles que hay que comer, tomar un medicamento o pagar una cuenta. A los que es necesario guiar en las calles o darles la mano para que no caigan en las escaleras. A los que debemos preparar para mandar a la cama. Y quizá alimentarlos, llevando una cuchara hasta su boca.

Y ser√°n hijos m√°s dif√≠ciles por qu√© no recuerdan quienes son sus padres. Reaccionar√°n a tus primeros rega√Īos porque saben que, en el fondo, crees que les debes obediencia. Minimizar√°n tus primeros argumentos e intentar√°n demostrar que a√ļn son independientes, incluso cuando ese momento haya pasado, pues es dif√≠cil imaginarnos sin el control total de nuestras propias rutinas. Pero ceder√°n de forma paulatina, cuando la fuerza f√≠sica o mental se reduzca y puedan encontrar en tu amor por ellos un equilibrio para todos los cambios que los atemorizan.

No será fácil para ti. No es la lógica de la vida. Incluso si eres padre, nadie te prepara para ser padre de tus padres. Y si no lo eres, tendrás que aprender las peculiaridades de este papel para proteger a los que amas.

Si puedes, sonr√≠e frente a sus comentarios seniles o cu√©ntales un chiste mientras comen juntos. Escucha aquella historia repetida hasta el cansancio como si fuera la primera vez y haz preguntas como si todo fuera in√©dito. B√©salos en la frente con toda la ternura posible, como cuando pones a un ni√Īo en la cama, prometi√©ndole que cuando abra los ojos, a la ma√Īana siguiente, el mundo a√ļn estar√° all√≠, como antes, intocable, para que juegue.

Por qué si has llegado hasta aquí al lado de tus padres, con licencia para interferir en sus vidas, fue porque tuvieron un largo camino de amistad. Y si te propones vivir ese momento con toda la intensidad, no harás más que demostrar lo grande que es tu capacidad de amar y retribuir el amor que la vida te ofreció.

Desconozco autor.

Si alguien sabe de la autoría de este escrito agradecería me lo hiciera saber y si el autor me autoriza a conservarlo en este sitio.

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  • An√≥nimo octubre 24, 2018 at 8:54 pm

    Nunca podremos ser padres de nuestros padres, si bien es cierto que algunos roles se invierten, debemos dejarles su dignidad de padres, los hijos mucha veces maletienden que apoyarlos en su vejez les da el derecho de tratarlos como hijos sin pedirles su opini√≥n cuando todav√≠a est√°n lucidos y se creen con el derecho hasta de rega√Īarlos.

    • An√≥nimo noviembre 20, 2018 at 3:12 pm

      Asi es pretenden que ya no estan aptos para tomar sus propias decisiones.

    • An√≥nimo enero 18, 2019 at 11:46 am

      Tambien es cierto lo expresado

    • An√≥nimo enero 19, 2019 at 11:39 am

      Muy de acuerdo con tu comentario!

    • An√≥nimo marzo 15, 2019 at 11:10 pm

      Muy cierto este comentario

  • An√≥nimo octubre 28, 2018 at 4:22 pm

    Qué hermosa reflexión

  • Joaquin octubre 30, 2018 at 2:40 am

    Impecable, muchas gracias

  • cathy octubre 30, 2018 at 1:54 pm

    Hola

  • Felipe Hoil Aguilar octubre 30, 2018 at 3:23 pm

    Gracias por la reflexión, lo compartiré con gusto !!

  • Aar√≥n Flores noviembre 13, 2018 at 5:53 pm

    Sublime

  • An√≥nimo noviembre 17, 2018 at 4:04 pm

    Muy buena reflexión.
    Es algo inevitable

    • An√≥nimo enero 16, 2019 at 11:15 am

      Asi es !no porqe tenemos qe verlos nos da drecho a quitarles su autoridad de padres

  • An√≥nimo noviembre 19, 2018 at 5:06 pm

    Hermosa reflexión. Cuánto debemos armarles, cuidarles y honrarles. Dieron todo por nosotros .. cuanto más no merecen ellos?

  • An√≥nimo noviembre 21, 2018 at 8:32 pm

    Una reflexión absoluta de los que cuidamos a un padre o madre con demencia.

  • An√≥nimo enero 16, 2019 at 7:38 am

    Tal cual!!! Mi madre falleci√≥ a los 97 a√Īos y fue as√≠!!

  • An√≥nimo enero 25, 2019 at 6:39 am

    hermosa y veraz reflexión

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