El poder de las palabras

PONME LA CADENITA

noviembre 4, 2018

En alg√ļn hogar del mundo, esa ma√Īana, como todos los d√≠as, se escuchaban los gritos alterados de un hombre rega√Īando a su hijo:

-Levántate pronto, lávate la cara, los dientes, péinate, ponte la camisa….

Pero ap√ļrate, tienes que ir a clases. Sabes qu√©?‚Ķ Ya no hay tiempo para que desayunes, en el camino tomar√°s tu jugo, pero no lo vayas a tirar..

Qué te dije, tonto? Ya te manchaste la camisa. Me tienes harto, nunca aprendiste a hacer bien las cosas.

*El chiquillo guardaba silencio, sab√≠a que le pod√≠a ir peor. Estaba tan atemorizado que ni siquiera pod√≠a decirle ‚Äúpap√°‚ÄĚ.*

En la escuela, constantemente era reprendido por su maestra porque se distra√≠a. Siempre pensando por qu√© no pod√≠a ser feliz como los dem√°s ni√Īos.

Esa tarde al regresar a casa, sin saber por qué, se atrevió a romper el silencio y dijo:

-Hoy me preguntó la maestra en qué trabajas y no supe qué responder.

Yo entreno perros, dijo el hombre.

-Y para qu√© los entrenas? dijo el ni√Īo.

-Los ense√Īo a ser obedientes, a sentarse, a echarse, a quedarse quietos, a brincar obst√°culos, a no hacer destrozos, cuidar la casa, cuidar y proteger a los ni√Īos, los entreno para trabajar en la polic√≠a, en los bomberos, los entreno para rescatar personas, para salvar vidas localizando explosivos y muchas cosas m√°s‚Ķ‚Ķ.

Ah! también los entreno para ayudar a caminar a las personas ciegas!

Con mucho interés seguía preguntando:

-Y les pagan a los perros por hacer todo eso?

Claro que no, dijo él.
A cambio reciben mucho amor, atenci√≥n y cuidados de parte de sus due√Īos o de quienes trabajan con ellos.

‚Äď Y c√≥mo logras entrenarlos?

*-Es muy sencillo, dijo. Solamente les pongo una cadenita, los llevo a pasear, camino y platico con ellos y poco a poco les voy ense√Īando. Cuando no hacen bien los ejercicios los corrijo firmemente pero sin lastimarlos, despu√©s los acaricio para que sientan que no estoy enojado con ellos! Pero se necesita mucha paciencia!*

El peque√Īo, muy emocionado, quer√≠a salir corriendo y platicarle a sus amiguitos lo que acababa de escuchar, pero de pronto‚Ķ.
con ese gesto infantil, caracter√≠stico y natural que hacen los ni√Īos cuando sienten que van a brotar sus l√°grimas, levant√≥ su carita inocente y dijo‚Ķ‚Ķ‚Ķ‚Ķ

*-Ponme la cadenita!*

Yo también quiero salir a pasear y platicar contigo, quiero aprender muchas cosas de ti, quiero que me corrijas si lo hago mal y después me acaricies para sentir que no estás enojado conmigo!

A cambio yo ser√© un ni√Īo obediente, no te har√© enojar m√°s, no har√© destrozos, cuidar√© la casa, aprendere a cuidar a las personas, a salvar vidas‚Ķ‚Ķ‚Ķ

Ah! y si un d√≠a t√ļ quedaras ciego, yo te ayudar√© a caminar!

*¬°Por favor, ponme la cadenita, solo tenme paciencia!*

El hombre aquel, estalló en un sollozo profundo que le desgarró el pecho. Y al abrazar a su hijo, sintió que de su corazón salía una cadenita que.. rápidamente se enlazaba con el corazón de su hijo.

*¡Era una cadenita con muchos eslabones de amor, de calor humano, de comprensión y mucha paciencia!*

El ni√Īo sonri√≥, se acurruc√≥ en su pecho y dijo:

¬°Gracias, Pap√°!

Autor: Ramón Sánchez Mata.

Que todo lo amable, gentil, tolerantes, cari√Īosos, cuidadosos que podamos ser, lo seamos con los nuestros.., hijos, esposo (a) padres, nietos, hermanos, familia y los que nos rodean pudiendo as√≠ contribuir a un mundo y un futuro mucho m√°s hermoso y constructivo‚Ķ

Desconozco autor.

Si alguien sabe de la autoría de este escrito agradecería me lo hiciera saber y si el autor me autoriza a conservarlo en este sitio.

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