La vida

La escalera de la vida

marzo 1, 2022

La escalera de la vida.

Imagina que estás frente a una gran escalera y junto a ti están las personas que son más importantes para ti: Tu pareja, tus hijos, tus padres, tus hermanos, tus amigos…

Mientras todos permanecen en el mismo escalón, todo está perfecto, la vida es hermosa y llena de armonía.
Pero, de pronto, tú subes un escalón en ese afán de conocimiento, de encontrar respuestas.
Estás respondiendo a ese “llamado” que sólo algunos recibimos a lo largo de nuestra vida, que nos obliga a evolucionar, a recibir ese conocimiento espiritual y a comprender las leyes universales.
Esto conlleva un gran “problema” para todos los seres que te rodean, ellos prefieren mantenerse en el nivel inicial, no cambiar; permanecer en el escalón en el que estaban, ahí todo está bien, ahí no hay problemas. Ellos no comprenden por qué quieres impedir que sigan todos juntos.

Pero tú subes un escalón más porque ese es tu camino…
Y esas personas por los motivos que sean, deciden seguir en el mismo escalón, se niegan a cambiar, a subir, a escucharte, a comprenderte, a seguirte…
Ya las manos han empezado a estirarse para “jalarte y regresarte” con ellos, porque según ellos, tú estás mal.
Y ya la convivencia no es tan cómoda como al principio, ya todos han notado con desprecio, burla, indiferencia o silencios, tus pequeños cambios.
Tú estás subiendo un escalón más y ellos te dan el tirón más fuerte.
Ya no disfrutas de su compañía, ya comienzas a hablar un idioma diferente. Por un lado, sientes la necesidad de que todas esas personas suban contigo y por otro lado, sientes permanentemente que todas ellas, quieren frenar tu avance.
A ti te encantaría que esas personas subieran contigo, que te acompañaran en el camino, que viajaran contigo para no perderlas.

Al principio te cuesta entenderlo, pero lo cierto es que para esas personas no ha llegado el momento de subir los escalones, no los han visto, no los sienten, ni siquiera pasa por su cabeza la idea de que hay algo más que ese primer escalón.
Tú subes un escalón más, y eso provoca que sea casi imposible mantenerte unido a dichas personas. Te duele, claro, porque tú sabes que será imposible que te acompañen y porque sabes que aún más imposible será que tú decidas volver a ese primer nivel.

En un nuevo movimiento hacia el tercer escalón, viene lo inevitable. Todos se sueltan de tu mano.
Estás sólo. Te has quedado solo en ese camino ascendente. Puedes quedarte ahí a llorar y patalear, tratando de convencerlos de que hay algo más, de que te sigan, que te acompañen.
Incluso puedes considerar la idea de regresar al escalón anterior, yendo en contra de tus principios, con tal de convencerlos.
Pero después de esa ruptura, ya nada es igual.
Y por más doloroso que parezca, comprendes que no puedes hacer más.
Lo único que te queda por hacer, es seguir avanzando, y esperar que algún día, todos vuelvan a reunirse en el último escalón, en el escalón más alto, hasta arriba, tú y todos aquellos que por ahora, han decidido quedarse atrás.

Este es el proceso del crecimiento interior.
Ese que nos hace tomar conciencia de lo que realmente somos.
Ese que nos hace tomar conciencia de que todos somos Dios.
Ese que nos hace tomar conciencia de que no estamos para nadie más que para y por nosotros.
Ese que nos hace tomar conciencia de que nuestra felicidad depende únicamente de nosotros.
Ese que nos hace tomar conciencia de que sólo somos observadores.
Ese que nos hace tomar conciencia de que la religión es manipulación.
Ese que nos hace tomar conciencia de que estamos de paso por esa vida.
Ese que nos hace tomar conciencia de que somos almas, viviendo una experiencia física.
Ese que nos hace tomar conciencia de que el amor lo mueve todo.
Ese que nos hace tomar conciencia de cuan tóxicas pueden resultar las falsas creencias.
Ese que nos hace tomar conciencia de que no hay pecados, ni castigos, ni dolor.

En esto por supuesto, encontrarás más obstáculos y objeciones que seguidores. Porque la mayoría de las personas prefiere no pensar, y seguir con una vida en la que todos hacen lo mismo, piensan lo mismo, creen en lo mismo y no saben que hay mucho más en el siguiente escalón.
Y en ese, tú avance, perderás muchas cosas: Pareja, hijos, padres, hermanos, amigos, pertenencias.
Ya nada de lo viejo coincide con tu nueva forma de actuar, pensar o sentir.
Te estás transformando.

Puedes pelearte con la vida entera, pero así es el proceso.
El crecimiento personal es eso, es un crecimiento personal, individual. No es un crecimiento grupal.
A cada persona le llega su tiempo en su momento correcto. Cuando está listo. No antes, no después.
E incluso, puede darse el caso, en que alguna persona que compartía el primer escalón contigo, te supere en la subida y vaya adelante.
Tú debes estar consciente, de que las cosas no pueden forzarse y muchos menos el cambio en las personas.
Nadie hará algo que no desea, nadie.
Nadie se convencerá de algo para lo que no está listo, nadie.
A cada ser humano le llega su momento.
Por lo general, se requiere de una situación que los “haga tocar fondo”. Y mientras nada suceda, no existirá ese ánimo de buscar respuestas, ese afán de aprender, saber, crecer.
Todos comienzan su búsqueda en el momento correcto.

Y llegará un momento, mientras continúas subiendo tu escalera, en que descubrirás que eres un mejor ser humano. Sólo que diferente a los demás.
Pero conforme sigas subiendo, descubrirás poco a poco a personas más afines a ti. Personas que gracias a su proceso, están en el mismo escalón evolutivo que tú, personas que te acompañarán en el camino. Tú avanzas, ellos avanzan.

Te dolerá dejar a tus seres queridos, sí. Pero aceptarás que no es “su tiempo”. Por lo tanto tu dolor desaparecerá. Porque sabes lo tóxico que es el apego, porque la experiencia te ha enseñado que el proceso es sólo tuyo y deberás ir solo.
Ya no hay sufrimiento, sólo amor y comprensión. Respeto absoluto por todas las personas que no coinciden con tu nuevo conocimiento.

Así es la vida y el camino hacia el crecimiento espiritual.
Compartirás tu crecimiento con personas afines y si alguno de tus seres queridos se te une, bien. Si no, también.

Cuesta mucho soltarte de los seres queridos, por lo general irás subiendo mientras volteas y volteas para ver si ninguno de ellos te sigue. Es una fuerte ruptura.
Tú debes prepararte para todo lo bueno que viene a tu vida, tú debes seguir avanzando.
Debes confiar en ti mismo.
La creación es perfecta, por lo tanto, debes ocuparte sólo de ti y de tu crecimiento.

Entonces, podrás entender, por qué te encuentras con ciertas personas en el camino, y por qué muchas otras se van quedando atrás o desapareciendo.

 

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