Acércate a Dios

EL TAPETITO ROJO

agosto 12, 2016

El Tapetito Rojo

Una pobre mujer vivía en una humilde casa con su nieta, que estaba muy enferma.
Como no tenía dinero para llevarla con un médico, y viendo que a pesar de sus muchos cuidados, 
la ni√Īa empeoraba cada d√≠a; con mucho dolor en el coraz√≥n decidi√≥ dejarla sola e ir a pie¬†
hasta la ciudad más próxima en busca de ayuda.

En el √ļnico hospital p√ļblico de la regi√≥n, le dijeron que los m√©dicos no pod√≠an trasladarse hasta su casa,¬†
que ella ten√≠a que traer a la ni√Īa para ser examinada.

Desesperada por saber que su nieta no conseguiría siquiera
levantarse de la cama se retiró y, al pasar por una iglesia decidió entrar.

Algunas se√Īoras estaban arrodilladas hacienda sus oraciones.
Ella también se arrodilló.

Escuchó las oraciones de aquellas mujeres y cuando tuvo oportunidad, también alzó su voz y dijo:
“Hola Dios, soy yo María.
¬†F√≠jese Se√Īor, que mi nieta est√° muy enferma.¬†
Yo quisiera que usted fuese para allá a curarla. 
Por favor, Dios, anote la dirección.
Las se√Īoras se sorprendieron con esa oraci√≥n y continuaron
escuchando.

Es muy fácil, solamente es seguir el camino de las piedras y cuando pase el río con un puente,
usted entra en la segunda calle de terracería. 
Pasa la tiendita. 
Mi casa es el √ļltimo jacal de esa callesita.

Las otras se√Īoras, que estaban pendientes de la oraci√≥n se esforzaban para no re√≠r.
Ella continuó: “Mire Dios, la puerta está cerrada, pero la llave está abajo del tapetito rojo de la entrada. 
Por favor Se√Īor, cure a mi nietecita.¬†
Gracias.

Y cuando todas pensaron que ya hab√≠a acabado ella agreg√≥: Ah! Se√Īor, por favor, no se olvide de
colocar la llave de nuevo abajo del tapetito rojo, si no, yo no voy a poder entrar a la casa. 
Muchas, muchas gracias!

Despu√©s que Do√Īa Mar√≠a se fue, las dem√°s se√Īoras soltaron la carcajada y se quedaron comentando¬†
lo triste que es ver que las personas no saben ni orar.
Cuando Do√Īa Mar√≠a lleg√≥ a su casa no se pudo contener de tanta alegr√≠a al ver a la ni√Īa sentada en el piso jugando con sus mu√Īecas.
‚Äú¬ŅYa estas de pie?‚ÄĚ

Y la ni√Īa, mir√°ndola cari√Īosamente le contest√≥: Un m√©dico estuvo aqu√≠ abuelita.¬†
Me dio un beso en la frente y dijo que iba a mejorar.
¬†¬°√Čl, era tan hermoso abue! Su ropa era tan blanca que parec√≠a hasta que brillaba.

¬°Ah! Y √Čl te mand√≥ decir, que si fue f√°cil encontrar nuestra casa y que iba a dejar la llave debajo del tapetito rojo como tu se lo pediste¬Ľ

*Dios no quiere palabras bonitas*
*√Čl quiere palabras sinceras.*¬†

Que La Paz y la misericordia de Dios llene sus corazones.
Así es Dios no quiere grandes Oradores quiere palabras desde el alma y de corazón.

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  • An√≥nimo febrero 18, 2018 at 12:15 am

    Amén! Así es!!

  • error: El Tren de la Vida