Aprendizaje de vida

APRENDÍ

enero 26, 2016

Al primer año de nacido aprendí lo importante que es un juguete, sobre todo si sabe rico.
A los 2 años aprendí que caerse duele.
A los 3 años aprendí que duele más una palabra que un golpe.

A los 4 años aprendí lo interesante que puede ser un rompecabezas.
A los 5 años aprendí que a los pececitos dorados no les gustaba la gelatina…
A los 6 años aprendí que bañar a las tortugas con agua caliente las mata aunque huelan feo.

A los 7 años aprendí lo confortante que se siente un abraso de papá o mamá cuando me daba 
miedo o simplemente cuando sentía que necesitaba sentirme amado.
A los 8 años aprendí que no todo se puede arreglar con un berrinche.

A los 9 años aprendí que mi profesora sólo me preguntaba cuando yo no sabía la respuesta.
A los 10 años aprendí que era posible estar enamorado de cuatro chicas al mismo tiempo.
A los 12 años aprendí que si tenía problemas en la escuela los tenía más grandes en casa.

A los 13 años aprendí que cuando mi cuarto quedaba del modo que yo quería mi madre me mandaba a ordenarlo.
A los 15 años aprendí que no debía descargar mis frustraciones en mi hermano porque mi padre tenía frustraciones mayores… y la mano más pesada.
A los 16 años aprendí que mi hermana no era mi mayor enemiga y que podía ser mi mejor confidente.

A los 17 años aprendí que emborracharte no siempre es el mejor sentimiento(menos al otro día) y que no es la mejor forma de solucionar los problemas.
A los 18 años aprendí que no valía la pena discutir con mi madre.
A los 19 años aprendí lo que duele dejar a alguien que amas.

A los 20 años aprendí que los grandes problemas siempre empiezan pequeños.
A los 21 años aprendí que un libro puede llegar a ser una buena compañía.
A los 22 años aprendí que si encuentras a la mujer adecuada te puede enseñar a amar.

A los 23 años aprendí lo que es extrañar a alguien y lo grato que es volverlo a encontrar.
A los 24 años aprendí que con el tiempo las cosas se miran de una forma diferente.
A los 25 años aprendí que aunque me quería comer el mundo aun me faltaba mucha experiencia.

A los 26 años aprendí que no importa lo lejos que viajes cuando quieras huir de algo tus problemas siempre te acompañaran a lo largo de toda la travesía.
A los 27 años aprendí que él titulo obtenido no era la meta soñada.
A los 28 años aprendí que se puede hacer en un instante algo que te va a hacer doler la cabeza la vida entera.

A los 30 años aprendí que se necesita mucho amor paciencia y inteligencia para vivir con alguien.
A los 31 años aprendí lo que es ser padre y me empecé a dar cuenta de lo que eso significa.
A los 32 años me di cuenta lo que me falto platicar y convivir con mi padre. y lo mucho que me falto aprender de el.
A los 33 años aprendí que a las mujeres les gusta recibir flores especialmente sin ningún motivo.

A los 34 años aprendí que no se cometen muchos errores con la boca cerrada.
A los 35 años aprendí que puedes deprimirte como cuando tenias 17 años y eso no esta mal,  solo significa que estas empezando a pensar en ti mismo.
A los 36 años entendí que mi madre no va cambiar y sigue siendo inútil discutir con ella.
A los 37 años comprendí lo lejos que estaba de saber quien era.

A los 38 años aprendí que a veces la vida se repite y duele igual que la primera vez.
A los 39 años aprendí que ser buen amigo no se trata solo de recibir.
A los 40 años aprendí que si estás llevando una vida sin fracasos no estás corriendo los suficientes riesgos.
 
Luego al pasar de los años aprendí.
Que puedes hacer a alguien disfrutar el día con solo con un pequeño detalle que casi siempre no cuesta nada.
Que niños y abuelos son aliados naturales.

Que ver una buena película puede darme una tarde agradable.
Que aprender a aceptarme como soy me puede ayudar a no sentirme tan solo.
Que es absolutamente imposible tomar vacaciones sin engordar cinco kilos.

Que no puedo cambiar lo que pasó pero puedo dejarlo atrás.
Que las cosas que te pasan y que te duelen siempre te dejan una enseñanza y está  en ti aprender de ella.
Que nunca es tarde para decir lo siento y perdón.

Que puede doler pero sé que después me voy a sentir mejor.
Que nunca es tarde para decir la verdad (por mas dura que esta sea) y que tampoco es tarde para enfrentar a quien le hice daño si aquélla persona te quiere te sabrá entender y perdonar.

Que pedir ayuda puede dar mucha vergüenza y miedo pero que a veces es necesario y hay que sacar fuerzas y valor para hacerlo.
Que la mayoría de las cosas por las cuales me he preocupado nunca suceden.
Que esperar a los hijos despierto cuando salen de noche no va a hacer que lleguen mas temprano.

Que si esperas a jubilarte para disfrutar de la vida esperaste demasiado tiempo.
Que nunca se debe ir a la cama sin resolver una pelea.
Que me hubiera gustado tener la experiencia que tengo ahora cuando era mas joven seguramente no habría dejado pasar muchas oportunidades.

Y que ahora entiendo que eso es imposible y que solo me queda aplicar mis experiencias y no perder la oportunidad de encontrar a un amigo.
Que si las cosas van malyo no tengo por qué ir con ellas.
Aprendí que envejecer es importante.

Aprendí que amé menos de lo que hubiera debido.
Y hoy… me doy cuenta que todavía tengo mucho para aprender. 
Y que no importa la edad que tengas, aun estás a tiempo de cambiar las  cosas y ser feliz.

Comparte las Reflexiones
Facebooktwittergoogle_plusredditpinterestlinkedinmail

You Might Also Like

1 Comment

  • Reply Analia boyer febrero 11, 2016 at 9:11 am

    Muy buenoooooooo

  • Leave a Reply

    error: El Tren de la Vida