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La diferencia

octubre 6, 2021

LA DIFERENCIA

La maestra de 5潞 grado en el primer d铆a de clase inici贸 diciendo a los ni帽os una mentira.

Ella mir贸 a sus alumnos y les dijo: Los quiero a todos por igual.

Pero ah铆 en la primera fila, desparramado sobre su asiento, estaba Carlitos.

Silvia hab铆a observado a Carlitos desde el a帽o anterior, hab铆a notado que era diferente a los dem谩s ni帽os, no jugaba, su ropa estaba siempre descuidada y por su aspecto necesitaba darse un buen ba帽o.

Carlitos comenz贸 a ser desagradable, la maestra comenz贸 a marginarlo y al m谩s peque帽o error en sus tareas, sin contemplaci贸n lo correg铆a.

En la escuela hab铆a una norma. Los maestros deb铆an revisar el historial de cada uno de sus alumnos, pero Silvia dej贸 el expediente de Carlitos para el final. Cuando lo revis贸, se llev贸 una gran sorpresa. La maestra de primer grado hab铆a escrito: Carlitos, es un ni帽o muy brillante con una sonrisa sin igual. Hace su trabajo de manera eficiente y tiene muy buenos modales, es un placer tenerlo en clase.

Su maestra de segundo grado escribi贸: Carlitos, es un excelente estudiante, se lleva muy bien con sus compa帽eros, pero se le nota preocupado y triste por la grave enfermedad que est谩 sufriendo su madre. Creo que debe ser muy dif铆cil, para un ni帽o de su edad.

La maestra de tercer grado escribi贸: Su madre ha muerto, ha sido muy duro para 茅l, se esfuerza en hacer lo mejor, pero su padre no muestra mucho inter茅s, considero que se deber铆an tomar ciertas medidas para que no afecte al desarrollo del ni帽o y a su car谩cter.

Su profesora de cuarto grado escribi贸: Carlitos se encuentra atrasado con respecto a sus compa帽eros y no muestra mucho inter茅s en la escuela. No tiene muchos amigos y en ocasiones se duerme en clase.

Al leer el expediente de Carlitos, Silvia se dio cuenta del mal que estaba haciendo al marginar y no tratar con amor a un ni帽o con un problema tan grave y se sent铆a apenada y arrepentida por su actitud.

Pas贸 poco tiempo y muy pronto llegar铆a la Navidad. Los alumnos, como de costumbre, le trajeron sus regalos, envueltos en fino papel y grandes lazos, excepto el de Carlitos. Su regalo estaba dentro de una bolsa de papel.

A Silvia le dio p谩nico abrir ese regalo en medio de los otros ni帽os, algunos se pod铆an re铆r y otros se burlar铆an. Pero no tuvo m谩s remedio que hacerlo. Dentro de la bolsa hab铆a un viejo brazalete y un frasco de perfume usado. Los ni帽os empezaron a burlarse, pero ella detuvo las burlas de los ni帽os al exclamar lo precioso que era aquel brazalete mientras se lo probaba y lo mucho que le gustaba el perfume, mientras se pon铆a un poco en la mejilla.

Carlitos se sorprendi贸 de la actitud de la maestra y se qued贸 hasta que todos se hubieran ido para decirle: Silvia, en el d铆a de hoy usted es como mi mam谩.

Desde ese d铆a, ella dedic贸 tiempo y amor a ese ni帽o, que un tiempo atr谩s hab铆a dejado de lado.
Cuando lleg贸 el final del curso escolar, Carlitos se hab铆a convertido en uno de los ni帽os m谩s aplicados de la clase. Por eso Silvia estaba emocionada y muy contenta鈥

Carlitos se hab铆a convertido en su alumno m谩s querido.

Un a帽o despu茅s, ella recibi贸 una carta de Carlitos, dici茅ndole que hab铆a sido la mejor maestra que hab铆a tenido en toda su vida. Cuatro a帽os despu茅s recibi贸 otra carta, dici茅ndole que hab铆a terminado sus estudios secundarios y que se graduar铆a con los m谩s altos honores y adem谩s que ella segu铆a siendo la mejor maestra que hab铆a tenido en toda su vida.

Cuatro a帽os despu茅s recibi贸 otra carta, en esta ocasi贸n le contaba que hab铆a terminado sus estudios en la Facultad de Derecho y repet铆a los mismos textos que las anteriores, que segu铆a siendo la mejor maestra que hab铆a tenido y su favorita. Adem谩s le conto que su padre hab铆a fallecido y tambi茅n que iba a casarse.

Le pregunt贸 si le gustar铆a ocupar en su boda el lugar que normalmente es reservado para la madre del novio y Silvia acept贸.

El d铆a de la boda, se present贸 vestida como una reina, con el viejo brazalete en su mu帽eca y perfumada con el recuerdo que conservaba, desde aquella Navidad.

Carlitos emocionado la abraz贸, le dio un beso y le susurr贸 al o铆do: Gracias Silvia por creer en m铆, gracias por haberme hecho sentir la diferencia y por ayudarme en el momento m谩s dif铆cil de mi vida.

Silvia con l谩grimas en los ojos, le dijo: Te equivocas t煤 fuiste el que me ense帽贸 a m铆, cuando te conoc铆 entend铆 que no se puede ser una maestra sin el sentimiento de una madre.

鈥淟os 脕ngeles son los que levantan nuestros pies de la tierra, cuando nuestras alas han olvidado c贸mo volar鈥

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