Acércate a Dios

El buen pastor

noviembre 14, 2015
El Buen pastor.
Al final de una cena, un conocido actor de teatro
entretenía a los invitados declamando textos de Shakespeare.Después se ofreció a que le pidieran alguna pieza extra.
Un tímido sacerdote preguntó al actor si conocía el salmo 23

El actor respondió: ‘Sí, lo conozco, pero estoy dispuesto a recitarlo
con una condición; que después lo recite usted.

El sacerdote se sintió un poco incómodo, pero accedió.

El actor hizo una bellísima interpretación, con una dicción perfecta:
El Señor es mi Pastor, nada me falta: 
 en verdes praderas me hace recostar; 
 me conduce hacia fuentes tranquilas 
 y repara mis fuerzas; 
 me guía por el sendero justo, 
 por el honor de su nombre. 

 Aunque camine por cañadas oscuras, 
 nada temo, porque tú vas conmigo: 
 tu vara y tu cayado me sosiegan. 

 Preparas una mesa ante mí, 
 enfrente de mis enemigos; 
 me unges la cabeza con perfume, 
 y mi copa rebosa. 

 Tu bondad y tu misericordia me acompañan 
 todos los días de mi vida, 
 y habitaré en la casa del Señor 
 por años sin término.

 Al final, los invitados aplaudieron vivamente. 

Llegó el turno del sacerdote, que se levantó y
 tras un momento de silencio y cerrando los ojos, 
recitó lentamente las mismas palabras del Salmo. 
Esta vez, cuando terminó, no hubo aplausos, 
sólo un profundo silencio y el inicio de lágrimas en algún rostro. 

El actor se mantuvo en silencio unos instantes, 
después se levantó y dijo: ‘Señoras y señores, 
espero que se hayan dado cuenta de lo que ha sucedido esta noche,
yo conocía el Salmo, pero este hombre conoce al Pastor.

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