Aprendizaje de vida

DEJA LAS LÁGRIMAS RODAR

enero 15, 2016

Cuando sientas deseos de llorar ¡Llora!
¡Deja las lágrimas rodar!
¿Qué adulto, anciano, niño, puede jactarse
de no haber sentido un día la necesidad de un regazo?

¿Quién arroja la primera piedra?
Por más fuertes que seamos, no podemos huir
de las tempestades de la vida.

 
Son las decepciones, las pérdidas o simplemente
nuestras expectativas no correspondidas las que
nos hacen, independientemente de nuestra edad
o situación, que nos sintamos lo suficientemente
pequeños para necesitar un regazo.
Y no siempre es fácil admitirlo.
 
¿Los hombres no lloran? ¡Claro que sí!
¿Las mujeres lloran con facilidad?
Ellas también se endurecen.
Los niños lloran por cualquier cosa.
Todo mundo llora.
 
Por lo menos todo el mundo
necesita llorar aunque sea una que otra vez.
Para aliviar el alma, para disminuir el peso
del cansancio y de la soledad.
El llanto es siempre una señal de auxilio,
es una señal que siempre encuentra
a un buen samaritano en su camino.
 
¡Es difícil resistirse a alguien que llora!
Es cuando miramos hacia alguien
y lo vemos con los ojos anegados…
cuando sentimos que ese alguien
necesita un regazo; no siempre
de palabras, un regazo, solamente.
 
Regazo que puede representar un abrazo
mudo y apretado, una mirada comprensiva,
un apretón de manos…
Nada llega más a nuestra alma que mirar
a los ojos de alguien que llora, y nada llega tanto
a alguien que llora como sentir la presencia
de alguien que lo comprende.
 
Y en las lágrimas que ruedan, rueda la tristeza,
la insatisfacción, el tedio, el dolor, las dudas
y los miedos. El alma queda lavada, por eso
llorar alivia, por eso llorar da sueño.
Cuando despertamos después de haber llorado,
nos sentimos más leves, nos sentimos preparados
para encarar un nuevo día, una nueva situación.
 
Entonces… cuando sientas deseos,
¡No te contengas! Pide un abrazo, pide un hombro…
¡Deja las lágrimas rodar!
¡Ser fuerte no significa ser duro o dura!
 
Ser fuerte es ser capaz de reconocerse frágil
¡Y saber que se saldrá adelante!
Ser fuerte es saber que las mareas pueden ser
altas o bajas, pero que a pesar de todo las olas
nunca desisten del sueño de besar la arena.
y siempre la besan…

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