Aprendizaje de vida

ME PARECE

mayo 26, 2016

Me parece que la primera cosa que tendríamos que enseñar a todo hombre
 que llega a la adolescencia es que los humanos no nacemos 
felices ni infelices, sino que aprendemos a ser una cosa u otra y 
que, en una gran parte, depende de nuestra elección el que nos 
llegue la felicidad o la desgracia.

 Que no es cierto, como muchos 
piensan, que la dicha pueda encontrarse como se encentra por la 
calle una moneda o que pueda tocar como una lotería, sino que es 
algo que se construye, ladrillo a ladrillo, como una casa.

Habría también que enseñarles que la felicidad nunca es completa en 
este mundo, pero que, aun así, hay raciones más que suficientes de 
alegría para llenar una vida de jugo y de entusiasmo y que una de 
las claves está precisamente en no renunciar o ignorar los trozos de 
felicidad que poseemos por pasarse la vida soñando o esperando la 
felicidad entera.

Sería también necesario decirles que no hay «recetas» para la 
felicidad, porque, en primer lugar, no hay una sola, sino muchas 
felicidades y que cada hombre debe construir la suya, que puede ser 
muy diferente de la de sus vecinos.
 Y porque, en segundo lugar, una 
de las claves para ser felices está en descubrir «qué» clase de 
felicidad es la mía propia.

Añadir después que, aunque no haya recetas infalibles, sí hay una 
serie de caminos por los que, con certeza, se puede caminar hacia 
ella.

A mí se me ocurren, así de repente, unos cuantos:
1- Valorar y reforzar las fuerzas positivas de nuestra alma. 
2-Descubrir y disfrutar de todo lo bueno que tenemos. 
3-No tener que esperar a encontramos con un ciego para enterarnos de 
lo hermosos e importantes que son nuestros ojos.
4-Asumir después serenamente las partes negativas o deficitarias de 
nuestra existencia.
5-Vivir abiertos hacia el prójimo. 
6- Pensar que es preferible que nos 
engañen cuatro o cinco veces en la vida que pasarnos la vida 
desconfiando de los demás.
7-Tener un gran ideal, algo que centre nuestra existencia y hacia lo 
que dirigir lo mejor de nuestras energías.
8-Creer descaradamente en el bien. 
9- Tener confianza en que a la larga -y a veces muy a la larga- 
terminará siempre por imponerse.
10- En el amor, preocuparse más por amar que por ser amados.
11- Elegir, si se puede, un trabajo que nos guste. Y si esto es 
imposible, tratar de amar el trabajo que tenemos.
12- Revisar constantemente nuestras escalas de valores. 
13-Cuidar de que el dinero no se apodera de nuestro corazón, pues es 
un ídolo difícil de arrancar de el cuando nos ha hecho sus esclavos.
14- Descubrir que Dios es alegre.
15- Procurar sonreír con ganas o sin ellas.

La lista podría ser más larga. 
Pero creo que, tal vez, esas pocas 
lecciones podrían servir para iniciar el estudio de la asignatura 
más importante de nuestra carrera de hombres: la construcción de la 
felicidad.
Autor: José Luis Martín Descalzo

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