El poder de las palabras

EL PODER DE LOS PENSAMIENTOS

abril 3, 2016

Era un día cualquiera cuando un pobre labrador escuchó un ruido bajo la rueda del arado;
desconcertado miró y descubrió un tronco lleno de monedas de oro.
Toda una fortuna para él.

El hombre arrastró el tronco hasta su rancho y lo enterró profundamente en su jardín.
Pasaron los días y no sabía qué debía hacer con toda esa fortuna.

Imaginó todo lo que podría comprar y decidió dejarlo enterrado durante un tiempo prudencial y usarlo poco a poco.
Con ese tesoro, cualquier cosa podía resolverse y por fin tenía una
seguridad ante cualquier imprevisto, calamidad o dura temporada.

Pero contar con ese tesoro, no sólo le dio seguridad, también cambió el carácter de nuestro hombre,
que empezó a mostrarse relajado y de ser una persona gruñona y taciturna,
pasó a ser un hombre chispeante y agradable.

Su temor e intolerancia dejaron paso a la confianza, la fe y la compasión.
De hecho, empezó a ver la vida como una experiencia hermosa y feliz, sabiendo que,
aunque lleguen cosas duras, sería capaz de hacerles frente.

Toda la vida de este hombre, dio un giro radical para su propio bien y el de su familia,
amigos y allegados, llegando incluso a transformar el estado de la comarca,
pues al volverse un hombre esforzado, positivo e influyente, su marco de acción se engrandeció sustancialmente,
tanto que la abundancia y la prosperidad caracteriza ahora su vida.

Y así pasaron los años, hasta que le llegó el tiempo de partir.
Antes de expirar, reunió a sus hijos y les reveló su increíble y bien guardado secreto.
Después de eso, ya podía morir en paz.
Al día siguiente, muy temprano, sus hijos cavaron afanosamente en el lugar indicado, y encontraron el tronco.

Pero, para sorpresa de todos, estaba totalmente vacío.
Lo que nadie nunca supo, es que las monedas habían sido robadas por unos aventureros desde hacía más de 10 años.

¿Cuál es el verdadero tesoro? No fue el hecho de SER rico lo que dio seguridad y felicidad a nuestro héroe,
sino más bien el PENSAMIENTO de que tal riqueza existía y que estaba a su disposición, lo que despertó una nueva actitud en él.
Esta historia nos da una perspectiva acerca del poder que tienen nuestros pensamientos.

Cuando tengamos la sensación de que somos desgraciados, rechazados, olvidados,
no merecedores de algo, o decididamente malvados, pensemos si no estamos otorgando un poder especial a nuestros pensamientos.
El papel de nuestros pensamientos en la madurez de nuestra vida es fundamental.

Por ello el apóstol san pablo nos aconseja a cuidar nuestros pensamientos.
Nos sugiere que ocupemos nuestra mente reflexionando en aquellas cosas que son buenas agradables y provechosas.
El primer y gran mandamiento dice “amaras al señor con toda tu alma con todas tus fuerzas y con toda tu mente”.

La biblia traducción lenguaje actual dice asi :
Ama a tu Dios con todo lo que piensas, con todo lo que eres y con todo lo que vales.
Apréndete de memoria todas las enseñanzas que hoy te he dado, y repítelas a tus hijos
a todas horas y en todo lugar: cuando estés en tu casa o en el camino, y cuando te levantes o cuando te acuestes.

Escríbelas en tiras de cuero y átalas a tu brazo, y cuélgalas en tu frente.
Escríbelas en la puerta de tu casa y en los portones de tu ciudad.
Este pasaje muestra con gran claridad la importancia que tienen nuestros pensamientos,
podemos obedecer y adorar a Dios con nuestra conducta diaria, pero que hay en nuestros pensamientos.
Que imaginas, deduces, elaboras en tu fuero interno, donde nadie te ve.

¿Tus pensamientos adoran y glorifican a Dios?.
Muchos de nuestros fracasos espirituales se deben no tanto a nuestro mal comportamiento,
ya que como hijos de Dios hay muchas cosas que no practicamos.

Pero ponemos el mismo cuidado con nuestra mente y pensamientos.
El bien pensar, el santificar nuestra mente, y reafirmar cada día nuestra posición en Cristo, nuestra identidad como hijos de Dios,
reflexionar en las maravillosa palabra de Dios, eliminado así los pensamientos egoístas,
los deseos de venganza, las tramas sensuales, otorgara la posibilidad de crecer y como el hombre de la historia
puedes ser un triunfador, pero no pensando mentiras sino la verdad contenida en la palabra de Dios.

Cuando los malos pensamientos tomen lugar en tu mente toma la iniciativa de someterlos a través de la oración a la obediencia a Cristo.
Para concluir quiero compartir algunos pasajes de las escrituras que nos animan a poner en práctica esta enseñanza.

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