Semana Santa

¿COMO LIMPIO SUS HERIDAS?

marzo 18, 2016

Aquella primera herida de Corazón que estando en el Huerto de los Olivos,
sabiéndose traicionado, y consciente del tipo de muerte que le esperaba decía:
“Padre mío, si es posible, que pase de mí este cáliz, pero no se haga mi voluntad, sino la tuya”.

¿Cómo quito de su Piel Sagrada el beso traidor? ¿el golpe burlón, los crueles latigazos?
¿la corona que hirió su Cabeza Sagrada? ¿los golpes de tantas caídas?
¿los clavos que traspasaron sus Manos y Pies Sagrados? ¿la herida abierta por la lanza?

¿Cómo saco de su Sagrado Corazón la herida de encontrar en el camino a su Madre Bendita,
y queriendo quedarse con Ella, seguir el camino en el cumplimiento de la Divina Voluntad del Padre?
¿Cómo honro su Cuerpo en la Cruz, tan deshonrado por los hombres, que para saciar su sed remojaron sus labios con vinagre?
¿Cómo quito las burlas y humillaciones de los que al pie de su Cruz, sólo sabían proferirle insultos y entre ellos hasta se rifaban su ropa,
sin comprender lo que en ésos momentos el mundo estaba consiguiendo?

Sí, limpiaré sus heridas, lo haré: Limpiaré sus heridas en el Huerto de los Olivos, siendo leal.
Las limpiaré amándolo por los que no le aman, rindiéndole honores y adoración por los que no lo hacen,
siguiendo y cumpliendo su Santa Voluntad aunque ésta se vuelva difícil.

Quitaré el beso traidor, los golpes burlones y los crueles latigazos, siendo fiel a su Amor,
respondiendo fielmente a su llamada, evitando herir a los demás.

Sacaré la Corona de espinas que hiere su Cabeza Sagrada, alejando los malos pensamientos,
los rencores, las envidias, el odio, el orgullo…

Amaré a su Madre Bendita como Él quiere que la ame, así aliviaré el dolor de su encuentro,
su dolor al pie de la Cruz, y de la misma forma que San Juan, la acogeré también en mi corazón como a mi Madre,
y la saludaré con muchas Ave Marías.

Honraré su Cuerpo en la Cruz, haciendo de mi cuerpo un verdadero Templo de Dios: cuidando que mi lengua no sea un medio de críticas,
difamaciones y mentiras, guardando silencio para no herir. No humillaré y no insultaré, así borraré las humillaciones,
burlas e insultos al siempre construir con las palabras.

Con mis ojos, miraré las maravillas que Dios creó para mí, mirando la pureza, la inocencia de los niños,
mirando la grandeza del mar, los colores hermosos del universo… Evitaré mirar lo que daña mi alma…

Escucharé el canto de los pájaros, la melodía del mar, los sonidos musicales más hermosos,
las palabras que edifiquen; Evitaré escuchar las críticas, las mentiras, las palabras destructivas.

Llenaré mi corazón de Amor, recibiéndolo en la Sagrada Eucaristía, uniéndome siempre a Él por medio de la oración.
Así sanaré las heridas de su Corazón.

Saciaré su sed de almas, llevando almas a su Corazón Sagrado, las llevaré hablando del Amor,
y sobre todo dando testimonio de Amor con mi vida.

Y cuando caiga, sabré levantarme, consciente de mi pecado y de la Infinita Misericordia de mi Señor que allá arriba en la Cruz decía:
“Padre perdónalos porque no saben lo que hacen” y “ Hoy mismo estarás conmigo en el Paraíso”.

Perdóname, Señor, por las veces en las que no he sido amor y he contribuido en ser para Ti: latigazo,
corona de espinas, beso traidor, palabra hiriente…

Sí, sí, Señor, yo sanaré tus heridas…
Le debemos tanto a Dios, a Jesus, que no hay, ni habra en precio o un agradecimiento suficiente
para pagarle todo lo que hizo y lo que hace por nosotros.
Cuanto mas necesitamos que Dios haga por nosotros para que aceptemos que nos ama profundamente,
nos amo y nos seguira amando, demostrandonos que es nuestro Dios, nuestro Creador, nuestro Padre.

Lo demostro cuando nos dio vida, con toda una creación a nuestros pies, para que podamos disfrutarla,
nos lo muestra a traves de toda nuestra vida, con regalos valiosisimos, como la familia, tu esposo (a),
tus hijos, tus padres, hermanos, etc, etc., regalos materiales, emocionales, espirituales….etc.
Pero todo esto de nada vale si no nos hubiera, rescatado de la muerte, porque los regalos de aqui,
se van, pero los regalos especiales nos esperan, gracias a Dios, ….

Teníamos una deuda, una deuda, con Dios, que Jesus la pago y de que manera, la mas dolorosa que pueda existir,
con un sufrimiento inconcebible, no solo físico, sino también emocional, y sin una queja, sin reproches,
sin gestos de protesta, sin miradas rencorosas, soporto todo, en silencio, con gestos de sufrimiento,
con miradas de dolor y de pena para quienes lo maltrataban y para quienes lloraban por El.

La Deuda fue pagada y vino la reconciliación con Dios pero…..nos quedo la deuda con Jesus….
Pensemos un poquito en esto, como le estamos pagando…vivimos correctamente?
Estamos cometiendo faltas y pecados que no agradan a Dios?, quien sacrifico a su Unico Hijo por amor a nosotros….

Tratamos por lo menos de buscar a Dios, a Jesus para que nos den su Fortaleza para poder alejarnos de lo que nos esta haciendo daño?
Pensemos por un momento como se esta sientiendo Jesus, por lo pronto triste, muy triste,
porque, porque pensara que todo lo que hizo, y por amor a nosotros, no lo apreciamos,
no lo valoramos y lo que es peor aun no lo amamos y si lo amamos, no lo suficiente.

Cuidadosamente tomemos en cuenta lo que nos dice…..sobre todo, si meditamos, reflexionamos,
nos sentimos mal con dolor de Corazón por estar pecando y si es asi, pensemos como podremos limpiar esas heridas de Jesus,
en su penoso camino al Calvario, para que no piense que no lo queremos, que no lo amamos, que somos ingratos,
que no apreciamos el hermoso regalo de dar su vida por amor a nosotros,
para que podamos tener la opcion de ganarnos ese Reino Prometido.

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