Reflexiones de vida

CARTA PARA TI QUE VIENES A LEER

noviembre 25, 2016

Querido o querida amiga : es posible que por eso que llamamos “Dioscidencias” en este momento y sin proponértelo 
te has detenido en este sitio, buscando palabras de ánimo, ante ese problema al cual aún no le has encontrado solución.

¿Acaso tienes : 15 , 17 , 21 o más años? … qué importa; para el caso da lo mismo; 
 lo que sí cuenta es que desfavorablemente le has abierto la puerta trasera a un estilo de vida, que te mantiene en calidad de esclavo.

Claro, motivaciones tendrás varias, y supongo que las exhibiste oportunamente ante ti y ante los demás, 
para sentir un poco de auto compasión, y justificar tu entrega a una vida llena de vicio. 
 A lo mejor quedaste huérfano desde muy pequeño y nadie vio por ti en forma responsable. 

Quizá tuviste padres, pero no te amaron lo suficiente. 
Quién sabe tu infancia estuvo marcada por una serie de abusos por parte de los adultos que te rodeaban. 

 Quizá careciste de alguien que cubra de seguridad y buen ejemplo tus días. 
 Quién sabe los tuyos nunca valoraron tus sueños, ni tus esfuerzos, y por el contrario 
declararon que serás un don nadie, un fracasado.

 O puede que por el contrario, provengas de un hogar con tantas comodidades que determinó te den demasiadas cosas, 
 demasiada rienda, aunque poco tiempo y nada de afecto.

En fin, pueden ser varias las circunstancias que te han llevado a considerar que estás apto para meterte 
en el pantano y salir sin mancha; a probar nuevas sensaciones y descubrir hasta dónde es cierto o no que una bocanada de humo, 
 unos tragos de licor, o una porción de polvo en tu interior, es tan malo como aseguran tus padres, 
tus maestros, nosotros los que llamas “viejos”. 

 O quizá solo lo hagas por parecerte cada día más a tu ídolo, de cuyos retratos está saturado tu cuarto, tu corazón tu mente.
Querido o querida joven, puede que ya estés inspirando desde lástima y coraje, hasta temor y recelo en los demás; 
puede que inclusive te sientas un caso perdido, un ser derrotado. Pues déjame decirte que a muchos nos pasó; 
que yo también probé, jugando a ser curioso, pretendiendo ser rebelde, un resentido, con grandes vacíos en el alma. 

 Sí, yo también caí, pero me levanté; o más bien me levantaron un par de manos gigantes, 
cálidas y perdonadoras, las mismas que te pueden ayudar a ti, ahora.

Entonces no te rindas aún, invita a quedarse en tu corazón a Aquél que me levantó, 
al experto en imposibles: Jesucristo.

 Solo en él encontrarás realmente: esperanza, inspiración y fuerzas para trabajar con quienes 
te pueden ayudar en la tierra, a enfrentar tus problemas.

Inténtalo; aún no es tarde; muchos lo han conseguido, otros lo están logrando. 
Piensa que si llegaste accidentalmente a este sitio, es porque Dios tiene nuevos planes para tu vida,
 y desea que empieces, desde cero, desde ahora.
Autor: William Brayanes

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